Para muchos de aquellos que se identifican con alguno de los personajes de la serie de TVE “Cuéntame” o, simplemente para quienes somos contemporáneos, volver a leer o escuchar las palabras “El Promotor” nos remonta de manera instantánea a un mundo en el que se mezcla el blanco y el negro, de aquellas televisiones que extrañamente se ajustaban a mamporros, con el regusto dulzón que dejaba la mirinda.
Un mondo con las paredes vestidas de papel y cocinas de celestes o blancos baldosines, con uno o dos armarios de cocina y decorados con un almanaque de hojas amarillentas, con sus fiestas en rojo y el resto de números en negro, con sus santos y sus fases lunares.
Pero, para mi, lo mejor de estos calendarios estaba, y está, en el anverso de sus hojas, en las curiosidades, chascarrillos, vidas ejemplares, consejos, recetas… una especie de mini enciclopedia con un puntito de humor y otro de enseñanza y recato que a mi me cautivaba.

1 comentario:
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